Urge un nuevo rumbo para el Fútbol Cubano

No busquen nada que no sea deportivo a la hora de leer el título. Soy cubano, de lo que me siento orgulloso sin dudarlo. Ahora, tras el fracaso, desastre, ridículo o varapalo, llámelo usted de la forma que desee, respecto a la actuación de la absoluta cubana en la Copa Oro 2019, las ideas que rondan mi cabeza visten de radical, pues limpieza es lo mínimo que se reclama luego de no anotar goles, recibir 17 y además, mostrar un fútbol primario. Ha sido la peor actuación de la mayor de las Antillas en este certamen, incluso, la peor en años si se suman los eventos de diferentes categorías. Eso sí, aparto las goleadas acumuladas en el pre-mundial femenino de 2018, papel que hemos de medir de forma distinta a lo visto en el principal torneo de CONCACAF, ya que las féminas clasificaban por primera vez a esa ronda.

En cuanto a los hombres que pisaron suelo estadounidense, sus huellas futboleras tuvieron la invisibilidad a la que está sometida cada gambeta que se realiza en la isla. Fuera de fronteras hay nombres que están dando color al más universal cubano, pero Onel, Marcel, Christian Joel, Carlos Vázquez, Corrales y otros, serían solo una parte de la solución a la pésima imagen que ha inscrito la selección dirigida por Raúl Mederos en los libros de la Copa Oro. El mal es de fondo. El poder para hacer girar 180 grados está más allá de una Asociación desactualizada, inmóvil e incapaz de darle matices al balompié nacional durante 21 años. Algo que resulta impropio, sobre todo si los resultados no acompañan.

Las instituciones deportivas tendrán por obligación una tarea ineludible, borrar las tristes páginas que está escribiendo el fútbol cubano. Un proyecto confiable, personal que ame el deporte, inversiones acertadas con la ayuda de la FIFA, garantías jurídicas para la agilización de las contrataciones y convocatorias. La idea no puede ser “presumir” de futbolistas en otras ligas con la autorización del INDER (Instituto Nacional de Deportes, Educación Física y Recreación), pues no es cuestión de una meta por cumplir, ya que lo que urge es buen tino para atraer a los clubes de torneos del área centroamericana. Hablo de esta zona geográfica en primer lugar, ya que no se puede pretender correr antes de gatear, manera en la que desgraciadamente anda el más universal en la isla caribeña, ya que el terreno perdido de décadas pasadas no se recupera con tan solo decirlo ni desearlo.

Una filosofía en cuanto a las maneras dentro del verde en todas las categorías es básica para evitar las incongruencias de estilos. No basta con cursos de la FIFA impartidos en Cuba, los técnicos nacionales tienen que salir del ámbito doméstico para atrapar de primera mano, a pie de cancha y poder respirar esos aires renovadores que luego se pudieran trasladar a lo que se hace en casa. De vuelta a los protagonistas, a los que levantan las pasiones durante 90 minutos, la mentalidad de un profesional, el carácter en los peores momentos y el dominio de los elementos básico que luego se transforman en oficios, son aspectos que no van a adquirirse en un campeonato nacional de muy bajo perfil. Terrenos en condiciones inadecuadas, horarios que conspiran contra jugadores, entrenadores y afición, así como pocos partidos en año natural, se presentan como tópicos a resolver de manera inmediata.

Acercarse a aquellas figuras que tanta gloria brindaron en épocas anteriores, revisar lo que se hacía de forma acertada en aquellos tiempos, rodearse de personas que tengan por bandera encaminar con total responsabilidad el destino del fútbol cubano, urge, pero ya. Poder convencer a los jugadores de que tienen asegurado un futuro promisorio con las cuatro letras en el pecho es un objetivo inaplazable. Hay que evitar que el talento continúe por otros senderos porque perciben que el futuro está nublado, es una idea que hay que cortar con total rapidez, pues es una pila abierta que causa pérdidas, a las que no se logran responder con generaciones diferentes así de simple.

No obviar la visibilidad que necesita el más universal cubano. Una web, redes sociales, espacios especializados en los medios de comunicación, son acciones que si bien es cierto no aportan en cuanto a lo práctico, dan otra imagen a este deporte en la isla, amén de que evitarían el secretismo que tanto daño causa. La verdad es única. La pueden apodar como cambio, como revolución o como transformación de procesos. Lo que importa es que  lascartas estén sobre la mesa y manos a la obra que para luego es tarde, como diría un famoso dibujo animado cubano. El tiempo dictará sentencia.

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About Arian Alejandro

Analista del programa El Balonazo de la emisora Radio COCO. Comento de Fútbol Internacional en Tribuna Deportiva y de Fútbol Cubano en Deportivamente y Cubavisión Deporte. Redacto para las Webs VIP Deportivo, Comuniate.com y Más Que Goles. Creador del Canal de Twitter En El Corner

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