Tinta Culé: Soñar es permitido

Dicen que mientras hay vida hay esperanza, por lo que el Barcelona se agarra a todas las cuentas matemáticas para creer que un tercer título liguero seguido es posible. Para eso Setién repitió casi en su totalidad el once ante el Villarreal, solo el cambio de Rakitic por Vidal hacía la diferencia. Claro, Quique sabía que en la cancha nada iba a ser igual que ante el submarino amarillo, pues por cuestión de estilos el derbi daba validez a esa máxima futbolera en la que ningún partido se parece a otro.

La primera mitad fue de esos ratos en el verde en los que un Barça incómodo se volvió a encomendar a un Ter Stegen aguafiestas para los “pericos”, quienes no deseaban firmar su sentencia a la categoría de plata en casa de su archienemigo. No es casual que a los azulgranas se les atraganten esos rivales que se apertrechan cerca de su arco con mucho orden y luego explotan el balón largo para intentar que la zaga culé salga retratada con la velocidad de los atacantes contrarios. No es menor el dato de que el único remate a puerta en el tiempo inicial fuese un tiro libre de Messi. Por cierto, el argentino sigue negado desde este punto, quizás su peor racha en temporadas recientes.

Setién se percató de lo que seguramente todos eran testigos, dándole entrada a Fati con el pitazo de la segunda mitad. Los planes se trastocaron mucho antes de lo previsto, pues el aún juvenil dejó escapar esa inmadurez que suele guardarse habitualmente y salió expulsado. El panorama no llegó a teñirse de negro ya que rápidamente ambos equipos volvieron a tener la misma cantidad de piezas en el rectángulo y, cuando hay confusión, la calidad o ser más listo te hace sacar ventaja. En medio del desorden, Suárez tomó un rebote para mandar al fondo de las redes una diana histórica, esa lo que ya lo coloca como el tercer mejor anotador blaugrana en todos los tiempos, sólo por detrás de Leo y César.

En el epílogo, un sufrimiento con ribetes de orgullo visitante, negados a que se festejara en las afueras del Camp Nou el inevitable descenso. Eso sí, preocupante las cifras goleadoras del 10 de cara a agosto, mes donde los rivales no serán el Leganés, el Mallorca o el Osasuna. Otra idea que no deja de rondar mi cabeza es que con Quique se esperaba un Barcelona muy goleador, pues con sus elencos anteriores si algo había en el césped; además de intensidad, eran constantes arremetidas al marco contrario. La realidad ha dicho otra cosa, ya que casi el 50% de sus partidos ganados como DT azulgrana se han resuelto por la mínima.

Haciendo de la gambet

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Acerca de Arian Alejandro

Analista del programa El Balonazo de la emisora Radio COCO. Comento de Fútbol Internacional en Tribuna Deportiva y de Fútbol Cubano en Deportivamente y Cubavisión Deporte. Redacto para las Webs VIP Deportivo, Comuniate.com y Más Que Goles. Creador del Canal de Twitter En El Corner

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