Iniesta, el triunfo de la humildad

Orgullo de Fuentealbilla, recordar sus orígenes resulta fundamental para entender el camino de Iniesta. Hace más de 20 años viajó a Barcelona con maletas repletas de ilusión y sueño que parecía utópico. Ser deportista de élite tiene muchos aspirantes y pocos elegidos tocan el sueño con las manos. Desde el principio el talento fue un amigo que viajaba con Iniesta en cada partido. Sin embargo, físicamente generaba ciertas dudas especialmente sobre la falta de envergadura. El tiempo nos dejó la respuesta a las interrogantes y permitió ver a uno de los mejores talentos históricos del fútbol español.

Andrés ha regalado numerosas exhibiciones mostrando recursos magníficos en cualquier escenario. No importaba que jugará en Champions, League, Mundial… la confianza en su talento siempre daba pases geniales. Además, reforzando su status de crack, ha marcado goles para el recuerdo(final del Mundial, semis de Champions…) con la grandeza que tienen los privilegiados. Danzando sobre la pelota, elegante como Zidane, dirigiendo el ritmo de los partidos y faro del ataque. Genial mediapunta, perfecta toma de decisiones y filtrando pases que necesitaban gafas de 3D. Mago hecho futbolista, gran lectura del juego, futbolista legendario.

Por otro lado, Iniesta deja un recuerdo imborrable gracias a la humildad que mostró en victorias y derrotas. Las muestras de cariño son incalculables para un futbolista sencillo alejado del «glamour» que impregna el fútbol moderno. Respetado por rivales, aficiones, representante del Fair Play, querido por todos. No existe mejor huella que dejar tu camino alumbrado por gestos de complicidad. Es muy complicado encontrar una mala palabra sobre el comportamiento de Iniesta. Ovacionado en el Bernabéu, Cornellá, sobran las palabras, hechos lo dicen todo.

El crack de Fuentealbilla deja imágenes que permanecen en la memoria colectiva. La mejor definción sobre la herencia que deja Iniesta a este deporte es mostrar el recuerdo a Jarque cuando marcó el gol que daba el Mundial a España. Los grandes momentos definen a las grandes personas. Humildad que ha sido carta de presentación sobre un futbolista diferente. Sin afán de acaparar protagonismo, de perfil bajo, recuerdo eterno. Hacen falta más jugadores como Iniesta, pero su grandeza reside en su capacidad para desde la sencillez marcar la diferencia.

 

 

 

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