Historias del Alba: Capítulo 30: «El cese injusto de JIM, el Mejor partido de la Historia y «Cómo conocí a Andrés Iniesta». Rayo Vallecano- Albacete 08/09 (Liga Adelante, Jornada 35)

Servidor con Don Andrés Iniesta celebrando el set al Madrid

En el trigésimo capítulo de las «Historias del Alba» por fin cuento como conocí al Mejor jugador de la Historia de España (con permiso de Luis Suárez Miramontes) la última vez que el Alba ganó en Vallecas.

Hoy en ‘Historias del Alba’ voy a contar un partido entre el Albacete- Rayo Vallecano. Acaecido también en una segunda vuelta. Nos vamos concretamente al 2 de Mayo de 2009. Día de Clásico: el partido que paraliza todo un país (y que nos meten hasta en la sopa). Hay similitudes con la temporada 2008/09. El mismo fin de semana del Barça-Madrid también había un Rayo Vallecano-Albacete Balompié. La 08/09 fue una temporada muy convulsa en el equipo manchego.

Gobernaba nuestro amado equipo la, en años anteriores, plataforma de pequeños accionistas “Bandera Blanca”. Ubaldo González Garrote y Gonzalo Panadero eran los brazos armados ejecutores de la citada plataforma. Sus dos años fueron una continua Guerra Civil entre todos los sectores de la familia del ‘Alba’. El ambiente era irrespirable en todo el entorno del equipo. Al final se acabó salvado la categoría con más plena de gloria.

Aquella semana del Puente de Mayo ya empezó muy convulsa en el ‘Alba’. En el día libre del entrenador, Juan Ignacio Martinez, se le comunicó que no seguía al frente de la nave albacetista. Según González Garrote, Juan Ignacio Martinez, fue cesado de su cargo por “no tener el equipo números de salvación”. Una de las múltiples mentiras del Presidente (y de la Directiva de aquel año).

El 14 de Abril de 2009 apareció la siguiente información en el Periódico “La Tribuna de Albacete”: “En una tertulia deportiva en el programa ‘Desde el palco’ de Castilla La Mancha TV, el entrenador del Albacete Balompié respondió a las preguntas de los tertulianos:

“Para mí también es extraño que se me deje de hablar, pero estoy demasiado ocupado como para pensar en otras cosas”

“Se me contrató e intento hacer mi trabajo lo mejor posible y estoy encantado, porque son muchas las cosas que se mueven dentro del fútbol”. “Los protagonistas son los futbolistas y si están contentos y dan su rendimiento, es lo importante”.

“No puedo opinar sobre las personas que toman las decisiones, pero es verdad que, de un tiempo a esta parte, me extraña que se me haya negado la comunicación y ante eso, no puedo hacer nada”

Lo que pasaba es que el Consejo de Administración estaba dividido en los “Pro Juan Ignacio” (Gregorio Fernández y Carlos Gómez Rebenaque) y los “Anti Juan Ignacio” el resto, comandados por Panadero Martínez (el árbitro del amistoso Albacete Balompié-Barcelona del 90)

El ‘Alba’ se encontraba seis puntos por encima del descenso y con un entrenador destituido a mitad de temporada. Se hace cargo del equipo el recientemente fallecido Máximo Hernández, Director Deportivo aquel año.

En cuanto a mí, el partido que realmente esperaba era el Madrid-Barça. En aquella época yo iba a un centro de equitación para discapacitados; porque el traquetreo de las patas del caballo es un relajante muscular. Imaginen la escena: yo era el único “obrerete” rodeado de pijos.

En aquel centro de equitación, trabajaba Pablo, un chaval que tenía contactos con Rubén de la Red. Muy buena gente, aunque madridista. Intentó conseguir las entradas a través del bueno de Rubén, pero fue imposible. El Barça le llevaba nueve puntos a los blancos y la expectación era máxima; pero volvemos al Rayo Alba.

El Rayo era entrenado por Pepe Mel y llevaba un año y medio sin perder. A mí me parecían peligrosos tres jugadores locales: Mohamed Diamé (hizo carrera en el Wigan), Piti y David Cobeño.

Así salieron los dos conjuntos en aquel encuentro.

Rayo Vallecano: Cobeño; Albiol, Salva, Tena, Coke; Collantes, Yuma, Diamé, Jofre; Michel y David Aganzo. Entraron de cambio: Pachón, Piti y Rubén Reyes.

Por el Albacete Balompié: Jonathan López; Kike Tortosa, Diego Mainz, Tarantino, Carlos Peña; Marco Navas, Iker Begoña, Ritchie Kitoko, Jaime, Alberto Aguilar; Diego Costa

Empezó fulgurante el cuadro de Máximo Hernández. A los cinco minutos, jugada personal de Diego Costa, le hacen falta, pero puede pasar hacia Jaime Romero que bate a David Cobeño. Era el 0-1.

Los madrileños controlaban el balón, aunque sin demasiada profundidad. Tanto es así que Miñambres hizo un primer cambio en el 33’ dando entrada a Sergio Pachón, lo que les hizo tener más mordiente en ataque. Antes del descanso, el Rayo tuvo tres ocasiones para empatar. Así se llegaba al descanso.

Y con el 0-1, el Rayo Vallecano se abre en busca de la igualada. Fruto del adelanto de líneas llega el segundo: Xavi Jiménez ejecuta una falta que se va envenenando, bota delante el balón de Cobeño y este se lo traga. 0-2. Minuto 58.

Sin tiempo casi para reaccionar llega el tercero: Otra jugada personal de Diego Costa, se queda sin campo, rechaza Cobeño y el rechace lo recoge Francisco Javier Tarantino para hacer el tercero. El partido después de aquello, no tuvo mucha historia, si exceptuamos un penalti fallado de Diego Costa. La gente se fue a ver el Madrid-Barça; y el Alba con tres puntos en el zurrón.

Tuvimos que oír el partido en el ‘Carrusel Deportivo’ de la Cadena SER porque íbamos al Santiago Bernabéu. Al final Pablo no consiguió las entradas, pero sí entré en las catacumbas y el parking del estadio madridista. Voy a contar una anécdota de antes de entrar: vimos a uno de los Matamoros salir del aparcamiento, decepcionado con el cuadro merengue.

Recuerdo estar muy nervioso. Mi padre me tuvo que dar una bofetada para tranquilizarme. No lo logró.

El padre de Rubén De La Red me preguntó pensando que era del Madrid “¿Con quién quieres hacerte una foto?” “Con Casillas y con tu hijo”. El hombre se dio cuenta en ese momento que no era madridista.

Accedí al parking. Me podría quedar con muchas anécdotas, pero me quedo con dos: Gerard Piqué bajó de los vestuarios abrazando y gritando a todo pulmón; con unos auriculares como mi cabeza; se tiró encima de mí a abrazarme. Muy surrealista todo. Y la Segunda: A Andrés Iniesta no lo saludé como cualquier persona “normal” le dije: “Hola Paisano” “¿De dónde eres?” “De Cuenca”. “El miércoles le marcas al Chelsea” “Lo intentaré jejejeje”. Como se puede comprobar leyendo; nada tiene sentido. Creo recordar que le informé de que dos horas antes había ganado el Alba en Vallecas.

La directiva de Joan Laporta me regaló un polo de calentamiento del Barcelona. Ya se puede esmerar cierta directiva de cierto equipo manchego en hacerme un regalo a la altura cuando vaya a la ciudad de Albacete: me consta que me leen, que el mensaje haga efecto.

Cuando salí de las catacumbas del Bernabéu, mi padre dijo siempre que me vio la sonrisa más amplia de mi vida. Mi madre recuerda también aquel momento y dice que pocas veces he tenido una alegría superior a aquella.

Y esta es la historia, hijos. Así es como conocí al gran Andrés Iniesta, horas después del Alba jugar en Vallecas, en la semana que cesaron a Juan Ignacio Martínez.

La temporada la acabarían: El ‘Alba’ sufriendo por mantener la categoría (con pañolada incluida), el Barça ganándolo todo, yo repitiendo curso y descubriendo la política. Pero esa, como digo siempre, es otra Historia.

Servidor con Don Andrés Iniesta celebrando el set al Madrid

Y aquí el vídeo del partido

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