Historias del Alba: Cápitulo 26: «Mi Historia con el Alba» (Segunda Parte)

Empezamos el periodo de cuarentena, retomando una trilogía que comenzamos en Septiembre: «Mi Historia con el Alba» (Segunda parte)

Esta semana en la Historias del ‘Alba’ (aunque tengo unos capítulos a medio hacer) voy a contar la Segunda Parte de “Mi Historia con el Alba”. Vamos a empezar dónde lo dejamos allá por Septiembre.

Esta parte de nuestra Historia la comenzamos varias jornadas antes de que acabe el curso 13/14. El Albacete acababa de proclamarse campeón del Grupo IV de Segunda B. La promesa se decide dónde en mi pueblo se toman las decisiones importantes que no tienen nada que ver con la política: El Bar. Sí con B. Ocurre como las historias que parecen ser memorables. Primero, empieza siendo un broma; mucho jijijaja, hasta que se hace realidad. En una de las mesas de “El Cazador” le dije a mi amigo Javi: “Tenemos que hacer algo para ayudar al Alba en lo que sea para ascender”. El resto de mi cuadrilla me miró como un psicoanalista mira a su paciente. “Seguro que tenéis que hacerle una promesa a la Virgen”. Todos tenían problemas aquel año, porque la vida no es siempre de color de rosa.

Javi y yo necesitábamos mucho el ascenso del Alba. Como ya conté en la Primera parte. Mi padre falleció el 4 de Marzo de 2014 y la madre de Javi sufría cáncer por aquella época. Siempre que la veo por el pueblo me dice “fuiste un gran apoyo para él”. La verdad es que yo creo que ambos fuimos un apoyo mutuo.

Quedamos cinco amigos en el aparcamiento del bazar para iniciar nuestra caminata hacia la ermita de la Virgen de mi pueblo: la Virgen de Magaceda.

La ermita situada a 7 kilómetros del pueblo, es el lugar al cuál vamos los Villamayorenses a cambio de una promesa. Para los albaceteños sería la Virgen de Cortes, su equivalente.

El pueblo en aquellas semanas de Mayo, se estaba empezando a engalanar: las pequeñas banderitas en los postes, el inicio de la colocación de las casetas de las peñas, el terminar el pregón, el cuadrar el horario…

Y empezamos la caminata. A decir verdad no hay imágenes de la excursión. No estábamos mis cinco amigos para muchas fiestas. En cada tramo del recorrido no dejaba de suspirar por lo que había perdido. Al resto de mis amigos les ocurrieron cosas desagradables; a mi amiga Rosa, por ejemplo la dejó un antiguo novio y se empezó a replantear su sexualidad. Al inicio del camino, mi amigo Javi me dijo que tenía unas maracas. Las maracas y el ‘Alba ya tuvieron protagonismo gracias a un antiguo aficionado en una de las múltiples “Rutas de la salvación” que la sufrida afición ha hecho en los últimos años.

Yo, no soy una persona muy acostumbrada a cantar, fui el que cantó una copla. La letra decía esto:

A nuestra Virgen de Magaceda

Le hago esta petición

Que ascienda al Albacete

A Segunda División

Al salir de la ermita, Javi me dijo: “Por cierto, cantas de pena” “¿Tú crees que hemos ayudado al Alba a ascender?” “Ten fe amigo mío. Ten fe”. Nos fuimos de alli, igualmente tristes pero con esperanza, de haber ayudado, o al menos de haberlo intentado.

El lunes de esa semana, 13 de mayo se celebraba el Sorteo de la Fase de Ascenso a Segunda División. Los rivales eran: El Racing de Santander, La UE Llagostera y el Sestao River. Los vascos fueron los que salieron en el sorteo.

De Sestao aunque nos llegaban referencias, eran vagas, aunque había visto partidos de los verdinegros puesto que habían sido rivales del Conquense y el Toledo. Si conocía al delantero Jito que se había enfrentado años atrás al Barça de Guardiola con la Cultural. Yo sabía también que era una ciudad combativa e industrial, puesto que en los 80, Felipe Gónzalez desmanteló los astilleros “La Naval” en las que pocos obreros se pudieron recolocar tras su cierre.

Yo estaba cagado en cuánto supe el rival. A la hora del sorteo, Javi estaba trabajando, por lo que sólo recibió un mensaje con una palabra: Sestao.

El primer partido de la final por el ascenso se jugaba dos horas después que la última jornada de Primera División. Barça y Atlético de Madrid se jugaban el título a un partido en el Camp Nou. Yo aunque quería que ganara el Barça, en el fondo quería que ganase el Atlético para que Bartomeu se fuera. ¡Iluso de mí! He de reconocer, que con el Gol de Godín, sonreí.

Aquellas dos semanas las pasé con Mireia, mi ex-novia. Mireia es, porque espero que siga siendo, una chica de Badalona a la que no le gustaba el fútbol. Ni le gustaba el ‘Alba tampoco. No sabía quienes eran nuestros jugadores. Intenté acercarla, pero no hubo suerte.

En aquel curso, me organizaba mis horas de estudio en función de los partidos de fútbol que veía: Si me pasaba una tarde viendo fútbol, la madrugada anterior me la pasaba estudiando para la PAU. El 18 de Mayo de 2014, no fue una excepción.

Tras una tarde y un comienzo de mañana estudiando, me fui al Bar a ver los partidos. Me impresionó mucho el ambiente de las Llamas. Un ambiente tremebundo, que asustaba “Jo, ta ke irabazi arte”. Traducido es: “lucha hasta el final”. Es un grito de la izquierda abertzale de los 80.

Empieza el partido. El Sestao domina; se adelanta (1-0) con gol de Josu Hernáez a los 15 minutos. Casi sin tiempo para comentar la jugada, el Alba empato por medio de Rubén Cruz, tras un servicio en globo de José Manuel Rojas. Tras un rechace de una falta, llegó el 2-1. Visto lo que habíamos visto, era un gran resultado con el que nos fuimos al descanso. Pero es que a los cinco minutos de la reanudación, Diamanka hace el 3-1. El gran resultado, se convertía en peligroso.

Llegó entonces un momento supersticioso un poco después del minuto 65’. Me puse de espaldas a la pantalla. Una acción que ahora me parece estúpida; pero que en aquel momento parecía indispensable para mandar energía a los muchachos “¡¡Gol de de Calle!!” gritó Javi poco después. Me dí la vuelta como un resorte.

Entonces viví el partido con gran tensión. Protestaba todo, a veces hasta convertirla en sinsentido. A cinco minutos del final; una agresión dentro del área de Resines al belmonteño Samuel Delgado, muy protestada en nuestra pantalla gigante, al ser Samu un paisano, fue transformada al anotar Calle el penalty. Los instantes previos al lanzamiento fueron los segundos más lentos de mi vida. Me dí la vuelta otra vez.

Javi y yo lloramos como niños; sabíamos lo que ese gol significaba para la eliminatoria. Mireia no lo entendió. Huelga decir que no sigue siendo mi novia. Es poco más de medianoche y aunque estemos en cuarentena; estoy cansado.

Hay tercera parte.

 

Las Llanas. Vista aérea. Campo del Sestao River
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