Historias del ‘Alba: Capítulo 20. Temporada 2. Episodio 02 «Mi Historia con el ‘Alba’

Esta semana me van a permitir que en el capítulo de hoy me mire un poco el ombligo. Hoy no les hablo de ningún jugador, ni de ningún entrenador importante. Simplemente voy a responder a una pregunta que alguna vez me han hecho sobre todo en Madrid, y en Villamayor de Santiago, mi pueblo ¿»Por qué te hiciste del Alba?». He aquí mi historia (casi completa)

Mi Historia con el Albacete Balompié ha estado vinculada siempre a una pantalla. Ya sea en la barra de un bar con amigos o con mi padre, en casa, comentando la jugada a través de las cámaras de Castilla La Mancha TV. Los comentarios de Tano Mora a la narración, los comentarios de Cristo Lozano a pie de campo, y de José Luis Cabrero en cabina, fueron la banda sonora televisiva del albacetismo. Si el partido pillaba Domingo en casa, era Luis Castelo el que nos amenizaba las tardes de Carrusel Deportivo con su “GOOOOOOL DEL ALBAAAAAAAAA” cada vez que se lograba un gol; el objetivo máximo de este juego. Pero volvamos al inicio.

Yo de pequeño era como la gran mayoría de los jóvenes en las regiones no punteras en fútbol; o izquierdas o derechas; o Barça o Madrid. Elegí a los catalanes. Quizás por la mayor variedad de colores de la camiseta. Quizás porque el Madrid era “el ligón de la clase” en el que todo el mundo se fijaba. Quizás porque el blanco lo consideraba un poco “soso”. Ambas son ciertas. Pero lo que es demostrable es que me fui con los barcelonistas cuando las cosas no marchaban bien para ellos.

Una persona que me influyó en mi albacetismo, fue mi padre. Desde los años 80, mi padre oficial de obra, hasta prácticamente mediados de los 90. Mi padre trabajó en Albacete, en las constructoras ORTIZ.S.A. Hasta mediados de los 90, pudo ir al campo. Un día se fue con su compañeros de trabajo a ver un partido. Creo recordar que contra el Almoradí. Ganamos 2-0. Y ya se le quedó el fútbol y el ‘Alba’ para siempre

Como ya he dicho tanto aquí como en otras ocasiones, al ‘Alba’ no le hacía mucho caso. Recuerdo ver el gol de Cuéllar y alegrarme: “La Región vuelve a Primera”- recuerdo decir, pero no recuerdo una celebración efusiva. Lo que si recuerdo es oirle a mi padre decir “Mira atentamente esto que puede que no lo vuelvas a ver” En el 2020, se cumplirán 17 años de esta frase y creo que les echó una maldición, sin querer. Mi padre era para el albacetismo una especie de Bela Gutmann con el S.L. Benfica.

Por aquel entonces llegaba un incipiente Internet a mi casa. Un Internet en el que descubrí un foro llamado CarlosBelmonte.com en el que me podía enterar de la actualidad del equipo. No duró mucho. Si, fue una relación de idas y venidas.

Todo cambia cuando conocí un programa de fútbol internacional “Marcador Internacional” de Radio MARCA. Aparte de ser un programa de tipo ‘Carrusel’ pero que trataba ligas extranjeras; (Premier League, Bundesliga…). Aparte del buen rollo que transmitían, el conductor Áxel Torres, decía siempre una frase muy parecida a esta “Yo no entiendo como la gente que no es de provincias punteras en fútbol puede apoyar a un grande”. “En Inglaterra no pasa”

Estas frases fueron epifánicas para mí. En ese momento se me encendió la luz y ante el hartazgo del “Barçadridismo” con el cuál nos infoxican a todas horas empecé a seguir al Albacete. Resulta que el ‘Alba’ estaba en Segunda B, sufriendo posiblemente a nivel económico los peores momentos de su historia.

Un golpe definitivo casi a mi conversión al Albacetismo fue la Eiliminatoria de Dieciseisavos de Final contra el Atlético de Madrid, en el último partido de los colchoneros pre-Simeone. Seguir al equipo en esos años en Segunda B, me dio mi idea, mi teoría de como me gustaría ejercer mi profesión.

Yo llegaba a mi instituto en Madrid y decía “Yo soy del Alba”. Aquello sonaba entre mis compañeros de clase como si del código binario se tratara. Si ya sufría bullying de por sí por no callarme ante un compañero que se merecía más de una reprimenda y por opiniones políticas “muy diferentes”, esto fue un agravante “¿El ‘Alba’? ¡Vaya un equipo de matados! “Serán matados pero son mis matados”. Viví en la 2011/12 los penaltis ante el Cádiz con tamaña tensión; la Suerte no se alineo con nosotros. El Cádiz nos echó entre gritos de “Calle chúpamela” de la afición andaluza.

Pasaban las temporadas y los gastos aumentaban. En esas estábamos cuando “se apareció” (además de verdad) un… un… un… no se como calificarlo, “ciudarealeño” afincado en Uruguay del que ya hablaremos con detenimiento en sucesivas entregas de esta sección.

Mi padre, una de las personas que trató de inculcarme el albacetismo, no volvió a ver a su equipo en la LFP. Falleció el 4 de Marzo de 2014, víctima de un infarto. Arrastraba una depresión desde hace meses y sufría Parkinson, además desde un año y medio antes estaba incapacitado para trabajar. Mi madre sufrió depresión por el duelo y se quedó en el puesto de Conserje de la Finca donde vivimos.

Con este panorama ‘El Alba’ era uno de los pocos motivos de alegría en mi casa. Escuchar a Cristo Lozano o Vicente Albujer era el rato de esparcimiento en una época oscura y llena de preguntas.

Iban pasando las jornadas, el ‘Alba’ con Luis César Sampedro jugaba bien y llegamos a Marzo jugándonos el liderato contra La Hoya-Lorca. A las 19:50 de un 31 de Marzo, Carlos Moreno marcaba uno de los tantos históricos del club. Yo estaba en su casa silenciosa, solitaria en aquel momento. Y de repente un grito “GOOOOOOOOOOOOOOOOOLLLLLLLLLLLLLLL “TOMAAAAAA, TOMAAAAAAAAAA” como si yo hubiese ayudado al de Villarrobledo a rematar el saque de esquina. A continuación comencé a llorar como un niño pequeño. No sé sí de alegría, de rabia, de tristeza o de pena. Un montón de emociones me embargaron.

Ahí empecé a comprender que el fútbol y el deporte aunque no soluciona los problemas del día a día, ayuda a mitigarlos por un rato.

Quedamos Campeones de Liga del Grupo IV. Días antes del sorteo decidimos cinco pirados ir a hacerle una visita a la Virgen de Magaceda, nuestra patrona. La ermita, situada a 7 kms y en el límite del pueblo de al lado, sirve de punto de encuentro dónde los Villamayorenses vamos a cambio de una promesa.

Mi historia ya la he contado, voy a contar pinceladas de uno o de alguno de los otros integrantes de esta caravana. Mi amigo Javi.

Mi amigo Javi tampoco lo pasó bien en el 13/14. Su madre Asunción sufrió cáncer y el tuvo que madurar de la noche a la mañana. Se levantaba a las 5, hacía la casa, la comida y se iba a trabajar a una de las Queserías del pueblo. Para él y fútbol y el ‘Alba’ fueron una válvula de escape. Su madre se recuperó y me lo recuerda siempre que me ve. “Fuiste un gran apoyo para él” me recalca. Los dos nos merecimos el ascenso. Me está quedando largo así que lo dejo aquí.

Habrá segunda parte.

 

La Ermita de la Virgen de Magaceda, de estilo románico, lugar de peregrinación de los Villamayorenses
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