El mago Ruso Andréi Arshavin cuelga las botas

El mago Ruso Andréi Arshavin cuelga las botas

El mago Ruso Andréi Arshavin cuelga las botas

Andréi Arshavin jugó este fin de semana a los 37 años de edad, su último partido como futbolista profesional. Lo hizo en las filas del Kairat Almaty de Kazajistán, alejado de las grandes ligas y con la misma cara de niño que maravilló en la Eurocopa de 2008.  El mago Ruso Andréi Arshavin cuelga las botas, aquí en Más que goles, le mandamos este pequeño homenaje.

 

Arshavin empezó aquella Euro en la grada por los dos partidos de sanción que tenía pendientes. Ya en el campo, llevó a su país a semifinales tras un memorable partido ante Holanda en cuartos, donde dos asistencias y un gol suyos dejaron a la «orange» fuera de su cita ante España. El sueño ruso acabaría (3-0) en la segunda parte del encuentro ante el combinado de Luis Aragonés.

Fueron unos meses mágicos para Arshavin: levantó la Copa de la UEFA con el Zenit, se salió en la Eurocopa y ganó la Supercopa de Europa al Manchester United. Son los únicos títulos continentales del club de San Petersburgo, con cuya camiseta Arshavin hizo 74 goles oficiales.

Su nombre apareció en la agenda de grandes clubes de Europa, como el Barcelona. El club azulgrana ofreció aquel verano 15 millones, según declaró el propio Arshavin recientemente, aunque fue el Arsenal quien se haría con sus servicios en enero de 2009 por una cifra ligeramente superior.

Con los «gunners» marcó 31 goles oficiales en dos etapas, con una cesión al Zenit de por medio. Para el recuerdo, su espectacular «Poker» de goles en Anfield en uno de los mejores partidos de la historia de la Premier League.

Arshavin no pudo celebrar ningún título en Londres, aunque vivió grandes momentos como el gran contragolpe que materializó y que dió al Arsenal el único triunfo de su historia ante el Barça, en la Champions de 2011, en una de las mejores noches que ha disfrutado el Emirates Stadium.

En su vuelta al Zenit, ganó de nuevo la Premier de Rusia en 2012 y 2015, temporada en la que se despidió del club de su vida para fichar por el Kubán Krasonar ruso. Tras no lograr un solo gol y pasar cuatro meses sin cobrar, estuvo a punto de dejar el fútbol, pero ahí aparecieron el Kairat y Kazajistán, país en el que recuperó la alegría futbolística en los tres últimos años de su carrera.

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