Crónica Boca Juniors 2 – 2 River Plate: Nos vemos en el Monumental

Emotivo empate entre xeneizes y millonarios que regala la resolución de la Superfinal de la Copa Libertadores de América a un grandioso Monumental que esperará con ansias estas dos semanas. Un partido frenético que no decepcionó en cuanto a fútbol y en el que todos sus protagonistas contribuyeron a una fiesta sin malos gestos ni violencia.

 

Se hizo esperar

Argentina llevaba décadas esperando vivir un partido así. Sus dos equipos emblemas, enfrentados por una rivalidad que trasciende lo político, lo religioso y lo social, se veían las caras en la competición más importante del continente. En una final en lo que lo menos importante va a ser la Copa porque la alegría de ganar al eterno rival en un contexto así supera la gloria de cualquier título. Se quedaban cerca, como si no quisieran provocar que alguna vez se diese la casualidad de que fuese posible. Las autoridades y los medios de comunicación divulgaban información a los ciudadanos para que tomasen precauciones por riesgo de infarto por el acontecimiento. Argentina enloquecía porque se veía el Boca-River.

10 de Noviembre. Llegó el día esperado, tras una semana de sol intenso, Buenos Aires amanecía inexplicablemente gris y vino el diluvio que puso aún más nerviosos los corazones de todos los hinchas que llegaban desde todas las partes del país para vivir este partido histórico. Mientras que en La Boca, fanáticos le rezaban a un muro de la Bombonera bajo la lluvia pidiéndole a su Dios la gloria ante su eterno rival, en el otro lado del Río de La Plata, los hinchas de River organizaban un banderazo para despedir a sus jugadores con todos sus trapos y la euforia que les caracterizan. Todo estaba dispuesto para que sucediera, pero el drenaje del estadio no aguantó y la Conmebol aplazó el partido más esperado de la historia del fútbol sudamericano.

 

Boca sobrevivía al buen hacer de River a base de goles

23 horas más tarde, Argentina y más de medio mundo se citaban de nuevo para vivir por fin, y en seco, el Boca-River Plate. La espera no disminuyó la atención del planeta fútbol que deseaba que el árbitro chileno diese el pitido inicial para que rodase por fin el balón en la Bombonera.

El partido comenzaba con variaciones importantes en el once de ambos equipos. Guillermo le daba la oportunidad a Wanchope Ábila como única referencia arriba, sin que le temblara el pulso de dejar a Benedetto o a Carlitos Tévez en el banco. En cambio, el Muñeco Gallardo, suspendido y vigilado por las autoridades locales para que no se comunicará con su equipo técnico, decidió salir con una línea de cinco defensas con Casco y Montiel de carrileros, quedando el trío de centrales para Pinola, Maidana y Martínez Quarta.

Latía la Bombonera y su equipo salió dispuesto a que siguieran con la fiesta en sus tribunas. Los xeneizes provocaron los dos primeros corners empujados por su afición pero fue el Millonario quién puso el fútbol en la primera mitad. A pesar de que ya no llovía y que el césped drenó bien, se ahogaba Boca ante el buen hacer riverplatense dirigidos por el Pity Martínez y Palacios que maravillaron con transiciones rápidas y que puso en apuros serios al guardameta Rossi que salvó a su equipo hasta en tres ocasiones. La primera fue en el minuto 6 con el lanzamiento de falta del 10 de la banda roja que buscaba la escuadra pero el portero local mandó al corner. Precisamente en ese saque de esquina llegó la más clara para River, y es que Martínez Quarta no supo dirigir su cómodo remate de cabeza perdiéndose el primero para su equipo. Rossi volvió a salvar a Boca en el minuto 16 tras el cabezazo del colombiano Borré que era repelido por el portero. Además el oficio de Pinola y Maidana apagaban cualquier oportunidad xeneize.

Sostenía River a Wilmar Barrios que no pudo hacer su juego durante estos primeros instantes de la Superfinal. Además las malas noticias para Boca llegaban en el minuto 27 con la lesión de Pavón que obligaba a modificar su esquema al conjunto azul y oro y darle entrada a Benedetto para que hiciera pareja ofensiva con Ábila. Perdían mucha velocidad y calidad los locales pero ganaban un juego entre líneas que no encontraban hasta ahora. Era una maquinita River, que se presentaba en la superfinal con esa personalidad y mentalidad competitiva que imprime Gallardo a sus hombres en cada cita copera.

Cuando mejor estaba River, Boca golpeó. Fue Wanchope tras aprovechar el rebote a su propio disparo, recibiendo una blanda defensa de Montiel y otorgando mucha fuerza al remate doblando las manos de Armani que no pudo evitar que la Bombonera explotase con el gol. En el saque de centro posterior, el Pity Martínez envió un balón rápido a Lucas Pratto y cuando en la tribuna del estadio aún estaban con los brazos en alto gritando el gol que acababa de anotar su equipo, River los silenciaba con una respuesta tan rápida como justa por lo que se veía en el encuentro.

Agarró de nuevo la pelota el millonario que acumulaba ocasiones erradas como la que salvó de nuevo Rossi en el minuto 40 y el mano a mano de Borré que definió con el exterior a la derecha de la portería. Y como una regla no escrita en el fútbol, Boca castigó a River al filo del descanso a balón parado, tras la falta botada por Villa que Benedetto mandó a guardar en las redes de Armani. Este gol enfatizaba los problemas que estaba teniendo el conjunto de Gallardo defendiendo las jugadas ensayadas. Así finalizaba una frenética primera mitad que sólo abría el telón a la final de las finales. Boca lo ganaba al descanso con más oficio que juego, el cual ponía River debido a su superioridad técnica y en su calidad individual.

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La capacidad de respuesta de River deja abierta la final

Empezaron los segundos 45 minutos y los xeneizes se empezaban a encontrar aunque sin llevar un peligro real a la portería millonaria. Los cambios en ambos conjuntos y la toma de conciencia de que aún queda el partido de vuelta, hizo que el ritmo del partido bajase para el bien de todos los corazones de los hinchas que se llenaban las gradas de la Bombonera y las televisiones de medio mundo. Rompía la línea de 5 Biscay y colocaba a Nacho en el centro, mientras que Boca se sostenía en Wilmar Barrios que estaba menos vigilado en este segundo tiempo.

Estaba tranquilo el partido cuando de nuevo a balón parado se iba a mover el marcador. Esta vez fue River quien lanzó una falta que buscada la cabeza del potente jugador, Lucas Pratto pero Izquierdoz quiso negarle el remate con la mala fortuna que el despeje salió para su propia portería batiendo a un Rossi que estaba siendo la figura del partido.

Movió rápido el banquillo el mellizo dando entrada a Tévez que quería revancha ante su eterno rival. Estaba obligado Boca a terminar mejor el partido porque los minutos pasaban y así la oportunidad de la ventaja del factor cancha desaparecía. Así lo entendió el Apache que se superó a la defensa millonaria, arrastrándola y habilitando a Benedetto al que le tiró el pase para hacer el 3 a 2 para Boca pero apareció el de siempre para negarle el triunfo. Armani, que había estado dubitativo durante todo el encuentro, se echó encima del delantero xeneize para sacarle una pelota que toda la Bombonera veía dentro.

Así finalizaba un encuentro igualado en emoción y fútbol, en el que tuvo más protagonismo River pero Boca castigó con inteligencia sus errores y deja todo como empezó. Porque en esta Superfinal no hay valor doble de los goles de los equipos visitantes, por lo que el Monumental dictará quien levanta la Copa en sin duda, el partido del siglo.

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FICHA TÉCNICA

BOCA JUNIORS: Agustín Rossi; Leonardo Jara, Carlos Izquierdoz, Lisandro Magallán, Lucas Olaza; Pablo Pérez (C), Wilmar Barrios, Nahitan Nández; Sebastián Villa, Ramón Ábila y Cristian Pavón. DT: Guillermo Barros Schelotto.
Suplentes: Carlos Lampe, Paolo Goltz, Fernando Gago, Julio Buffarini, Mauro Zárate, Carlos Tevez y Darío Benedetto.
Cambios: Benedetto por Pavón, Tevez por Villa, Buffarini por Jara.

RIVER PLATE: Franco Armani; Gonzalo Montiel, Jonatan Maidana (C), Lucas Martínez Quarta, Javier Pinola, Milton Casco; Exequiel Palacios, Enzo Pérez, Gonzalo Martínez; Rafael Borré y Lucas Pratto. DT: Marcelo Gallardo.
Suplentes: Germán Lux, Camilo Mayada, Bruno Zuculini, Juan Quintero, Ignacio Fernández, Julián Álvarez y Rodrigo Mora.
Cambios: Fernández por Martínez Quarta, Zuculini por Pérez, Quintero por Martínez.

Goles: Ábila, Benedetto (BJ); Pratto, Izquierdoz (en contra) (RP).

Amonestados: Jara, Villa, Ábila, Tevez (BOCA); Casco, Borré (RIVER).

Árbitro: Roberto Tobar (Chile).
Asistentes: Christian Schiemann y Claudio Ríos (Chile).
Cuarto árbitro: Diego Haro (Perú).
VAR: Julio Bascuñán (Chile).
AVAR 1: Piero Maza (Chile).
AVAR 2: Carlos Astroza (Chile).

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